martes, 16 de junio de 2015

El hombre Oso (I): El primer asesinato

Pablo gritaba desesperado pidiendo ayuda mientras la bestia lo atacaba con una furia inusitada, en pocos minutos yaceria sin vida en el suelo de su propio apartamento, habiendo sido, literalmente, muerto a golpes.

Luego de eso un silencio absoluto invadiría el espacio, la muerte habiendo caminado por el decorado lugar, ahora se marchaba dejando atrás un velo de silencio y oscuridad tapando las huellas del asesino desconocido.

(***)

El ambiente en la Estación Central de Policía siempre es convulsionado, el ruido de las personas que allí trabajan, las personas que llegan detenidas, las discusiones permanentes y los papeles que vienen y van dan a todo el lugar una sensación de caos permanente.

En uno de los escritorios del fondo se encuentra el Teniente Lucas Andrade, detective de Homicidios de la segunda división, quien con cierta cara de angustia lee un papel que tiene en sus manos, se encuentra tan concentrado en el documento que no nota la presencia cercana de Esteban, su amigo y compañero.

- Hola Lucas, ¿Qué es esa cara de preocupación? - Pregunta Esteban
- Estaba revisando un caso que me quieren asignar pero no me gusta mucho - Responde Lucas sin levantar la cabeza de papel
- ¿Por qué?, ¿De qué se trata?
- Mira el caso es de un tal Pablo, fue asesinado anoche a golpes, fue hallado muerto en su apartamento, no hay huellas dactilares aunque si señales de una lucha. - Dice Lucas mientras revuelve una serie de papeles con toda la documentación del caso.
- Pero no entiendo, porque no lo quieres, al fin y al cabo tu eres un detective de homicidios
- Lo que pasa es que en entrevistas realizadas a los vecinos el tipo vivía solo, me contaron que era homosexual, y que era frecuente que llevara hombres a su casa
- Ahhh - Responde Esteban - pero entonces este caso es fácil se debe tratar de un crimen pasional
- No lo creo, El tal Pablo fue asesinado a Golpes, pero mira esto - Entrega a esteban un documento - El primer reporte forense indica que la victima media mas de un metro con noventa, para ser asesinado a golpes debió ser atacado por mas de un individuo, lo cual descarta un tema pasional.
- ¿Y no hay evidencias de robo?
- No - responde Lucas - Dinero y otros objetos de valor se hallaron en su lugar.
-  O sea que es todo un misterio - Responde Esteban - Pero aun no entiendo por que no te gusta, tu eres un excelente investigador y este tipo de casos son tus favoritos
- Lo de excelente esta en discusión, recuerda que en los dos últimos casos, no tuve éxito. - Lucas no podía dejar por demás su pesadumbre 
- Es verdad - Reflexionaba Esteban -  El caso de la mujer del lago no mostró avances significativos cuando Benitez lo resolvió, igual paso con el asesino serial de taxistas.
- Por eso es que no me puedo dar el lujo de rechazar este caso
- Es obvio, sin embargo me sigue asaltando una duda, ¿Y que es lo que te incomoda de tomarlo? - Pregunto de nuevo Esteban.
Bueno es que estas cosas de gais, no las entiendo, no sé cómo actuar, ni por dónde empezar a buscar
- ¡Ahora no me dirás que el distinguidísimo teniente Lucas Andrade es homofóbico!
Por supuesto que no Esteban, lo que pasa es que nunca he conocido nada de ese mundo y no sé por dónde empezar a buscar pistas, ¿Qué tal si me mezclo con homosexuales me convierta en uno de ellos?
- Jajajaja Lucas, tu lo que sientes es miedo a lo desconocido, es muy natural pero si te mezclas en ese mundo veras que tus temores no son ciertos
- Lo que pasa es que yo crecí en una familia muy tradicional donde todo lo que no se acoplaba a la moral era visto como algo malo y pecaminoso.
Hay amigo - Responde Esteban - El mundo es más grande y complejo de lo que tu crees, ven déjame ver - Dice Esteban mientras toma el expediente y lo hojea - Mira a este tipo de hombres gais se les llama osos, los reconoces porque son gordos, velludos y con barba.

El detective Lucas Andrade escucha atentamente mientras Esteban le explica sobre la comunidad gay, la comunidad de Osos, y sus practicas.

Conoces mucho del tema, ¿Acaso tu no serás…?
- Claro que no - Responde Esteban entre risas - solo soy de mente abierta y si aun así lo fuera no le vería nada de malo.
- Si en eso tienes razón, aun así saber que la víctima es un oso gay no nos tiene más cerca del asesino de lo que estábamos sin saberlo.
Te equivocas, en la ciudad existen lugares de encuentro especializados para osos, permíteme busco en Internet algo debe existir al respecto,… mira Lucas hay varios en la ciudad - Revisa el expediente al mismo tiempo que tecleala dirección de la victima es muy cerca de este bar, se llama Bar-Bas, ¡¡¡Que nombre tan apropiado!!!
Eso significaría que es muy probable que en alguno de esos bares especialmente en ese barbas, alguien conociera a la victima
Así es mi estimado Lucas, ya tienes un punto de partida

Lucas pensativo mira la pantalla del computador observando detenidamente el lugar donde podria empezar su investigación se dirige a Esteban aun inquieto.

- Te agradezco Esteban, gracias a ti tengo un lugar por donde comenzar, pero aun no me decido a tomar el caso, se que rechazarlo podría costarme mi puesto así que no tengo alternativa - Luego de un breve silencio, sus ojos se iluminan - ¡Tengo una idea!
- No me vayas a pedir que te acompañe, yo ya tengo seis casos asignados, no seas tan prejuicioso Lucas, admite que a pesar de ser un policía reconocido le tienes medo a la comunidad gay, deja eso de lado y serás el gran detective que todos conocemos.

viernes, 31 de mayo de 2013

El mensaje

Los ojos del detective Andres Clavijo no podían dar crédito a lo que estaban viendo, mientras tomaba el último sorbo de café vio como Miguel retornado de la muerte alzaba a Pablo entre sus brazos y con sus uñas cubiertas de hollín escribía en la piel del muchacho haciendo proferir espantosos gritos de terror mientras las gotas de sangre caían al suelo.

El hecho de ser un detective novato significaba que le hubieran asignado un caso sin mayores pretensiones, Miguel y Pablo una pareja homosexual que durante 5 años han mantenido una relación estable, de pronto Miguel muere es desmembrado espantosamente y luego incinerado al lado de un desconocido que corre la misma suerte, mientras Pablo está estudiando en la Universidad, en la casa donde vivían hay evidencias de un encuentro amoroso ilícito.

 Días después aparece un reporte que el alma atormentada de Miguel ha retornado a la casa y ha dejado evidencias de su infidelidad dejando marcas escritas en paredes y utensilios y reiterando que no podrá descansar en paz hasta que pablo lo perdone por los errores cometidos, Pablo aterrorizado a pedido ayuda a la policía y el mas novato de todos los detectives ha tenido que hacerse cargo de un caso que más parece una farsa que un asunto de la policía.

Y tenía razón, Pablo era culpable, había mentido convincentemente cuando le informaron la muerte de Miguel, e incluso había inventado toda la patraña de las visitas del alma atormentada cuando el mismo había escrito los mensajes pidiendo perdón de su pareja fallecida, Pablo había descubierto a Miguel siéndole infiel y enceguecido de furia mato y descuartizo a los amantes y luego para encubrir todo, incinero sus cuerpos mutilados en las afueras de la ciudad.

Cuando nombraron al detective Clavijo a cargo del caso las cosas se le estaban saliendo de las manos, se sentía culpable pero no sabía cómo desmentir la farsa sin ser acusado de homicidio, el sabia que lo había hecho llevado por la rabia, amaba a Miguel y su traición le había dolido como nada, y ahora sin entender completamente cuales son los giros que da la vida se había convertido en un homicida y un estafador.

El detective Clavijo había realizado varias visitas a la casa, algunas sorpresivas, apuntando a descubrir la falsa identidad del fantasma en pena, y ese día particularmente había estado muy cerca de descubrir la verdad razón por la que Pablo lo dejo en la estancia bebiendo una taza de café mientras montaba una escena teatral de inframundo en el lugar más apartado de la casa.

De un  momento a otro las paredes de la estancia comenzaron a sudar, al principio lentamente y luego de una forma más intensa, la pintura derretida se resbalaba formando charcos coloridos de agua en el piso, luego las capas internas como si toda la casa hubiera sido construida con hielo color ladrillo y se derritiera rápidamente.

El detective Clavijo vio a Pablo a través de las paredes derretidas, escribiendo con un cincel palabras en el suelo de madera, vio su culpabilidad y su mentira, como si sus ojos pudieran traspasar paredes y también carne hasta encontrar la esencia del alma humana, una ráfaga de viento muy caliente empezó a circular en toda la casa mientras que una sombra oscura que alguna vez perteneció a Miguel avanzaba por el suelo como si su poseedor todavía vivera y caminara por su casa.

La sombra se acerco a Pablo, lo envolvió como un torbellino negro y lo levanto por los aires, pronto se materializo en un remedo de cuerpo humano de quien fuese Miguel, conservaba las heridas de la masacre y las quemaduras en la piel como el día que había muerto, solo sus ojos brillaban como si hubiese revivido con ellos las llamas del infierno, y sus manos tenían largas uñas, garras infernales dotadas por el mismo Satán.

La farsa se había vuelto realidad, Miguel regreso atormentado del mismísimo infierno solo  para desquitarse de Pablo, este al verlo gritaba de terror, el fantasma le arranco la camisa dejando visible su pecho desnudo y con sus uñas ennegrecidas empezó a rasguñar su pecho tal cual lo hacía Pablo instantes antes en el piso de madera con el cincel.

El detective desenfundo su arma y avanzo hacia donde estaba el espectro, el viento cálido se había convertido en un fuerte torbellino saturado de lenguas de fuego, por momentos el detective Clavijo pensaba que todo era parte de su imaginación hasta que los gritos de dolor de Pablo lo traían a la realidad, en un instante lo observo y Pablo aun sostenido en el aire giro sus ojos lagrimeantes mientras que su pecho ensangrentado le ardía a causa del fuego mismo que flotaba en el aire.

Luego sus gritos cesaron.

El detective avanzo como pudo hasta donde estaba Pablo, la casa de paredes derretidas y vientos humeantes poco a poco regresaba a la normalidad, como si el hecho sobrenatural solo hubiese ocurrido en su mente, cuando entro a la habitación encontró a Pablo, desmayado en medio de un charco de sangre con el torso desnudo, se podían observar unas letras que había dejado escritas en su pecho el enviado de Satán y que se convertirían en una cicatriz permanente para recordar su crimen.

“ASESINO” -  Fue el mensaje que el espectro de Miguel dejo escrito en el pecho de Pablo para el detective Clavijo, cansado de ser difamado mas allá de su propia muerte.

jueves, 23 de mayo de 2013

Las tres pruebas

Johe cayó de espaldas sobre la playa  de arena, su mirada clavada en el cielo azul le permitió ver una pequeña nube que deambulaba siguiendo el camino que de la isla lleva al continente. Simplemente levanto la cabeza y vio al príncipe Ronin, lo vio levantarse de su trono con su porte real y retirarse sin musitar palabra alguna, dejando a Johe en el suelo con su corazón destrozado.

(***)

 
El consejo de ancianos de la isla delibero durante dos días con sus noches, al salir la luna por segunda vez; el más anciano de todos salió de la choza donde estaban reunidos, dos fuertes guardias traían a Johe atado de pies y manos y lo arrojaron a los pies del anciano y otros tantos guardias le apuntaron con sus lanzas, amenazando con herirlo si intentaba huir.

-          “Johe” – Hablo el anciano con una voz que por su potencia y autoridad parecía ser la de una persona mucho más joven – “Se te ha encontrado culpable de intentar tener un amorío con el príncipe Ronin, cuyo castigo es la muerte, sin embargo, en virtud de que has sido respetuoso con nuestras leyes y hasta ahora has actuado como un protector y defensor de nuestra aldea, tu vida será perdonada y tu relación será aceptada por todos si superas tres pruebas…”

Un sonido sordo de rumores avanzo entre la muchedumbre de la aldea que se había agolpado alrededor de Johe en espera de la proclamación de su condena por haber buscado un amor prohibido en su comunidad.

-          “La primera prueba que debe superar es liberar al pueblo del ave negra de la muerte y traer ante el consejo de ancianos el pergamino que tiene atado en una de sus patas”

Johe sabia quela primera prueba era imposible de superar, el ave negra de la muerte solo vuela de noche para ocultarse de los ojos de los hombres y es tan rápida como el viento del sur, pocos son los que han podido verla, desconsolado se sentó en la playa sabiendo que era su última noche, al día siguiente moriría.

-          “¿Porque estas tan triste Johe?” – Murmuro frente a él, Sule el espíritu del aire al verlo tan triste.
      -          “He sido condenado a muerte por amar al príncipe Ronin” – respondió Johe a Sule – “ Y la única manera de salvarme es atrapar al ave negra de la muerte que corre más rápido que el viento y tomar un pergamino que está atado en una de sus patas”

Sule el espíritu del aire divago entre las sombras y las luces, jugo a armar remolinos con la arena de la playa mientras pensaba en la manera de ayudar a Johe.

-          “Recuerdas una época en que los malos sueños llegaban de noche a atormentar a todos los aldeanos, al otro día todos estaban cansados y no podían trabajar, así que una noche tu los esperaste y los ahuyentaste con el sonido de los tambores y desde entonces todos pudieron descansar” – replico Sule mas afirmando que preguntando.
     -          “Si lo recuerdo” – Respondió Johe
     -          “Ese día fuiste muy astuto y por eso te voy a ayudar” – Dijo Sule en forma de una suave brisa que golpeaba suavemente el pecho de Johe – “Toma un lazo y camina por todo el contorno de la playa hasta donde encuentres los restos de un naufragio, cerca de él,  enterrado en la arena encontraras un penacho de plumas de todos los colores póntelo y caza al ave”.

Johe se seco las lagrimas que tenía en los ojos y corrió aprisa a su choza y tomo la soga más fuerte que tuviera, luego se encamino hacia el sur bordeando la playa lejos de su aldea avanzada la noche encontro los restos de un barco encallado al que el tiempo y la sal del mar se habían ido carcomiendo poco a poco.

Recordaba haber pasado por ese segmento de playa cientos de veces y nunca había visto los restos de ese naufragio, pero obedeciendo las instrucciones de Sule escarbo en la arena de los alrededores y pronto encontró un cofre de madera de un tono claro casi blanco.

El cofre no estaba cerrado con llave ni nada parecido, en su interior encontró como Sule había dicho un hermoso penacho adornado con plumas de todos los colores, como si cada ave del mundo hubiese donado algo de si para hacerlo brillante y reluciente, Johe lo tomo y lo puso sobre su cabeza, largas tiras de plumas que parecían con vida propia cubrieron sus brazos hasta fundirse con él.

Poco a poco Johe se convirtió en un ave de colores iridiscentes que brillaba en la noche sin luna y descubrió que al batir sus nuevas alas podía volar y moverse más rápido que el viento, tomo con sus pies convertidos en garras la soga que había traído y se enrumbo al sur en busca del ave negra de la muerte.

No tardo en hallarla, cada aleteo del ave negra esparcía polvo sucio, sus ojos rojos iluminaban la selva virgen dándole un aspecto espectral mientras chillaba con un estruendo agonizante, los animales se paralizaban con su simple presencia, pero Johe convertido en ave se acerco volando de frente y sin dudarlo ataco al ave negra en pleno vuelo.

 Las dos aves se fundieron en una guerra aérea de picotazos, garras y gorjeos, pero sumado al poder de volar, la inteligencia de Johe y su habilidad como pescador le permitieron enlazar rápidamente las patas del ave negra y en un par de giros enrolla su cuerpo sujetando sus alas e impidiéndole volar.

El ave negra se precipito vertiginosamente hacia el suelo con la mala suerte que cayó sobre una roca y murió instantáneamente, Johe se poso suavemente al lado del ave muerta y trato de quitarse el penacho de plumas, con lo cual volvió a ser humano de nuevo y efectivamente encontró un  pergamino atado a las patas, lo tomo y se dirigió caminando a la aldea.

Al otro día cuando se presento ante el consejo de ancianos llevo el pergamino aun enrollado y aunque conto la historia del espíritu del aire, el barco naufragado y el penacho de plumas, todo había desaparecido incluso el cuerpo del ave muerta, por más que indagaron nadie pudo encontrar nada.

-          “El pergamino es autentico” – Dijo el anciano al examinarlo – “Has superado bien tu primera prueba, este pergamino es un mapa de una cueva que ahora se encuentra sumergida, debes ir allí y traer un cuchillo ancestral de hueso que se encuentra perdido desde que nuestros antepasados colonizaran esta isla”

Johe conocía la leyenda del cuchillo ancestral, perteneció a los primeros pobladores cuando el agua aun no había subido lo suficiente e inundado las cavernas que ocuparon los colonizadores, todos los tesoros de la aldea quedaron sumergidos en un lugar remoto y profundo al que era imposible llegar buceando sin ahogarse primero.

Aunque la primera prueba había sido superada la segunda prueba resultaba imposible, nadie sabía respirar bajo el agua y por esto Johe volvió meditabundo a la playa sabiendo que su destino era la muerte.

-          “¿Porque estas tan triste Johe?” – Murmuro frente a él, Quor el espíritu del agua al verlo tan triste.
      -          “He sido condenado a muerte por amar al príncipe Ronin” – respondió Johe a Quor – “ Y la única manera de salvarme es recuperar el cuchillo ancestral oculto en una cueva submarina donde habitaron los primeros hombres de nuestra raza, la ubicación de la cueva está en este pergamino”

Quor el espíritu del agua se balanceo sobre la arena de la playa, dejando un rastro de espuma cada vez que iba y venia, mientras pensaba en la manera de ayudar a Johe.

-          “Recuerdas aquella vez que quede atrapado bajo una roca a causa y tú con tu red de pescador me liberaste usando todas tus fuerzas casi haciendo zozobrar tu canoa” – replico Quor mas afirmando que preguntando.
-          “Si lo recuerdo” – Respondió Johe
-          “Ese día fuiste muy valiente y por eso te voy a ayudar” – Dijo Quor en forma de pequeñas gotas que salpicaban suavemente la cara de Johe – “Junto a la playa encontraras una soga atada a una palmera, ata el otro extremo a  tu cintura y sumérgete en el agua, la soga se alargara indefinidamente, cuando quieras volver a la superficie tira dos veces de ella y se encogerá evitando que te ahogues, un pez de color rojo te guiara y te ayudara en tu camino”.

Johe sintió que la fortuna le sonreía y pensó que encontrar el cuchillo ancestral sería tan fácil como fue matar a al ave negra de la muerte con la ayuda del espíritu del aire.

-          “Pero debo advertirte” – dijo Quor – “En la cueva existen fabulosos tesoros que alguna vez pertenecieron a tu pueblo, ahora pertenecen a un peligroso tiburón que los cuida celosamente, no tomes nada diferente del cuchillo ancestral o sentirás su furia”.

Johe se levanto y vio una palma inusualmente cerca de la playa, en la cual aparecía una soga atada firmemente, se extraño de nunca haber notado la palmera que estaba tan cerca de su propia choza, ato el otro extremo a su cintura y se sumergió en el mar notando como la soga se alargaba mágicamente.

Dentro del agua vio un pez rojo de tono metálico que brillaba con luz propia, tomo el mapa y siguió al pez nadando tan rápido como podía dirigiéndose al fondo del mar, donde efectivamente encontró una cueva, el brillo del pez dejaba ver incontables objetos hechos de oro y marfil, pulseras, collares, coronas y al fondo un cuchillo de hueso corroído por el mar y cubierto de algas.

Johe nado apresuradamente al fondo de la cueva y tomo el cuchillo atándolo a su cintura, sentía que el aire se la acababa e iba a tirar dos veces de la cuerda para regresar pero en ese momento vio una pulsera dorada, con incrustaciones de piedras brillantes, la tomo solo un momento para observarla cuando un gigantesco tiburón del tamaño de diez hombres salto de algún lugar oscuro y se devoro al pez rojo de un solo bocado.

Johe tiro de la cuerda dos veces y esta empezó a encogerse sacándolo rápidamente de la cueva, sin embargo la bestia lo siguió, lo embistió y en un giro rápido rompió la cuerda dejando al pescador desprotegido bajo el agua, entonces se lanzo a atacarlo pero Johe de forma astuta enlazo rápidamente el extremo cortado de la cuerda al cuchillo y lo lanzo al tiburón, clavándolo en medio de sus ojos y dándole muerte de inmediato.

El tiburón muerto floto hacia la superficie arrastrando a Johe quien luchaba por no ahogarse con todas sus fuerzas, sin darse cuenta que aun llevaba en sus manos la pulsera de oro con incrustaciones brillantes.

Llego exhausto a la superficie y el oleaje lo arrastro a la playa, allí se desato y llevo ante el consejo el cuchillo ancestral, aunque nadie le creyó el cuento de la palma, el lazo mágico, el pez rojo metálico, y el tiburón acuchillado que yacía muerto en la playa. Por más que indagaron nadie pudo encontrar nada.

-          “Hemos recuperado nuestro cuchillo ancestral” – Dijo el anciano al recibirlo – “Has superado bien tu segunda prueba, este cuchillo es la única arma capaz de matar a la tortuga que habita en el islote norte y con este sacrificio calmar la ira de los malos espíritus que nos rodean”

Se decía que la tortuga del islote norte era la representación de la madre isla, los aldeanos la veneraban y le hacían ofrendas por su generosidad, era una tortuga vieja que sería fácil de atrapar y de degollar, a todas luces la tercera prueba era sospechosamente fácil.

Así que Johe se sentó tranquilamente en la playa sabiendo que su vida prácticamente estaría a salvo cuando cumpliera la tercera prueba, sin embargo la duda no dejaba de inquietarle.

-          “¿Porque estas tan pensativo Johe?” – Murmuro detrás de él, Them el espíritu del bosque al verlo sentado en la playa.
-          “He sido condenado a muerte por amar al príncipe Ronin” – respondió Johe a Them – “ Y puedo salvarme si mato a la vieja tortuga que habita en el islote norte con este cuchillo, sin embargo la tortuga es un ser bueno que no merece la muerte ya que es la parte viva de nuestra madre isla”

Them el espíritu del bosque empezó a rodar entre los arboles haciendo susurrar las hojas mientras pensaba en la manera de ayudar a Johe, de repente observo como en su mano llevaba la brillante pulsera de oro con incrustaciones brillantes.

-          “¡Has robado esa pulsera de la cueva submarina!” – Exclamo furioso Them el espíritu del bosque – “No eres más que un ladrón que no merece vivir, la tercera prueba no es tan fácil como crees, no te voy a ayudar” – Diciendo esto se desvaneció como el sonido de un insecto en lo profundo del bosque.

Johe tristemente quedo pensando que existía algo que él no había tenido en cuenta en la prueba, reflexiono acerca de lo que debía hacer hasta que finalmente se quedo dormido justo cuando la luna se hallaba en la parta más alta del cielo.

Al otro día se levanto indeciso y tomo el cuchillo ancestral que ato a su cintura, se dirigió al norte de la isla y nado hasta el islote que poseía dos árboles y pocos arbustos, el islote no media más de tres pasos desde una orilla a la otra y en uno de sus extremos tenía una gran piedra donde la tortuga se subía a tomar el sol y donde los aldeanos dejaban sus ofrendas.

Allí Johe la encontró calentándose con los primeros rayos de la mañana, inmutable ante la presencia de su asesino, siguió como si nada mascando una hoja de un arbusto cercano, Johe levanto el cuchillo en alto paro aun dudando si debía matarla o no, los demás aldeanos se agolparon alrededor de la orilla de la isla a contemplar el cumplimiento de la tercera prueba.

Una lagrima de tristeza rodo por la mejilla de Johe antes de asestar el golpe mortal. 

-          “Recuerdas aquella vez que hubo un incendio y tú cavaste una zanja para evitar que el fuego se propagara, salvando el bosque” – dijo Them mas afirmando que preguntando un segundo antes que la tortuga fuera sacrificada.
-          “Si lo recuerdo” – Susurró Johe esperando que los aldeanos no lo oyeran hablando con el espíritu del bosque.
-          “Ese día fuiste muy inteligente y por eso a pesar de todo te voy a ayudar” – Dijo Them en forma de pequeñas esporas que cayeron suavemente sobre el cabello de Johe – “La dificultad de esta prueba radica en no derramar sangre inocente, ya que la tortuga no tiene la culpa de que ames al príncipe, di al anciano qué prefieres sacrificar tu vida antes que la de la tortuga”.

Johe  se giro hacia la isla donde los aldeanos le observaban, vio como el príncipe Ronin había sido llevado hasta allí por sus súbditos y estaba sentado en su trono real por encima de las cabezas de los demás. Johe levanto los brazos y grito lo más fuerte que pudo:

-          “Anciano” – Dijo – “El amor no debe ser la causa de la crueldad, esta tortuga no debe morir para salvar un amor, prefiero sacrificar antes mi propia vida que la de este viejo animal”

Un coro de hurras y aplausos surgió por toda la playa, todos estaban alegres e incluso el rostro inexpresivo del príncipe Ronin desato una leve sonrisa que Johe alcanzo a distinguir desde la roca del islote.

-          “Has superado satisfactoriamente la tercera prueba” – Dijo el anciano – “Has sabido actuar con astucia, valentía e inteligencia, por esta razón has sido absuelto y tu amor puede expresarse libremente, ya puedes venir a los brazos de tu príncipe amado”

En ese preciso instante la tortuga que yacía apaciblemente en la roca se lanzo al agua y el día soleado y tranquilo se transformo repentinamente en una tormenta, el mar dormido se despertó con furia levantando altas olas entre la isla y el islote, Johe se lanzo al agua y nado con todas sus fuerzas luchando contra el mar embravecido hasta llegar exhausto a la orilla de la isla, entonces la tormenta desapareció tan repentinamente como había llegado, lamentablemente el cuchillo y la pulsera de oro con incrustaciones brillantes habían caído al agua y desaparecido esta vez para siempre.

Johe cayó de espaldas sobre la playa  de arena, su mirada clavada en el cielo azul le permitió ver una pequeña nube que deambulaba siguiendo el camino que de la isla lleva al continente. Simplemente levanto la cabeza y vio al príncipe Ronin, lo vio levantarse de su trono con su porte real y retirarse sin musitar palabra alguna, dejando a Johe en el suelo.

Como el naufragio o la palmera, el ave negra o el tiburón, el penacho o la cuerda mágica, ni siquiera Johe había visto que aunque él había superado las tres pruebas inalcanzables, el príncipe no sentía nada por Johe, por más que indagaron nadie pudo encontrar nada.

jueves, 25 de abril de 2013

CXG027

Señores comisión de ética:

Como es de su conocimiento, el apogeo de nuestra civilización entrecruza los límites entre el organismo biológico y el tecnificado, en la actualidad contamos con mecanismos cibernéticos que imitan a la perfección las funciones y emociones humanas, sin embargo me dirijo a ustedes con el objeto de someter a su consideración la posibilidad de desarrollar un nuevo androide con la capacidad de aprendizaje y comportamiento de forma autónoma.
 
Comprendiendo las implicaciones de dotar a una maquina de la capacidad de tener libre albedrio, el cual hasta ahora ha sido derecho exclusivo de los organismos biológicos superiores, el consejo superior del ministerio de ciencia ha solicitado su aprobación para el desarrollo de un proyecto de tal envergadura.
 
En espera de su respuesta.
 
Dr. Ted Robert
Neuroingeniero

(***)

Señores comité de  ética:

Tras 4 largos años de discusiones y replanteamientos, el consejo superior del ministerio de ciencia ha retirado la restricción que impedía avanzar en el proyecto robótico con la capacidad de establecer sus propios gustos y criterios como parte de su aprendizaje de máquina.

Respecto a sus inquietudes en referencia a las implicaciones de dotar a un androide de la capacidad de escoger sus gustos y preferencias, se considera pertinente establecer un punto inicial de investigación social si se asigna libertad de elección a una maquina creada por manos humanas.

Dr. Ted Robert
Neuroingeniero

(***)

Señores comité de  ética:

Tras 12 años de procesos de mejoramiento y 26 prototipos no satisfactorios, se ha logrado desarrollar el androide CXG027, el primero en su clase de una serie de maquinas autónomas con capacidad de aprender, de decidir, de elegir sus preferencias y modificarlas de acuerdo con su experiencia, la presentación de la versión final del prototipo se realizará el próximo martes a las 8 de la mañana en el auditorio principal de la Universidad.

A dicha presentación están cordialmente invitados.

Dr. Ted Robert
Neuroingeniero

(***)

Señores comité de  ética:

Apelando su interpelación en la presentación del prototipo CXG027 y su restricción para la producción en serie del mismo, me permito informarles que sus lineamientos basados en el temor de que el prototipo en cuestión fuera un riesgo para la humanidad, he tomado la decisión de continuar la investigación social y los efectos de la misma por mi propia cuenta ya que después del desarrollo tecnológico corresponde realizar una investigación social sobre las capacidades del nuevo androide y su forma de relacionarse y aprender del mundo exterior.
 
Debido al bloqueo de fondos realizado por ustedes a mi investigación he tomado la decisión de presentar mi renuncia y retirar todos mis elementos de la universidad para avanzar en la investigación en mi entorno personal.

Dr. Ted Robert
Neuroingeniero
 
(***)

Señores comisión de ética:

La sentencia establecida al equipo utilitario CXG027 ha sido ejecutada satisfactoriamente. 

En el  proceso de obtención de información el androide ha manifestado haberse “enamorado” de su creador el Doctor Ted Robert quien lo tuvo en su casa por un periodo de 18 años en el cual trabajo en un proceso de educación permanente sobre los principales aspectos culturales de la humanidad.
 
El doctor Ted  Robert debido a su avanzada edad sufrió un paro cardiorespiratorio en su casa sin el apoyo oportuno de los servicios de salud, según parece el sistema avanzado de inteligencia artificial de la unidad CXG027 había adquirido conocimientos sobre las relaciones humanas y con base en una interpretación literal de algunos textos románticos tomo la decisión de “ganarse” el corazón del Doctor Robert.
 
En el momento de máxima agonía el robot en cuestión rompió la caja torácica del doctor Robert y extrajo su corazón para guardarlo dentro de sí, provocándole una muerte inmediata.
 
Las patrullas de seguridad encontraron el cuerpo destripado del doctor Robert en el suelo de su casa y a CXG027 en estado de “shock” escondido en un armario asegurando que solo quería “ganar” el corazón del doctor.
 
De acuerdo con las instrucciones establecidas por ustedes, la unidad CXG027 fue empacada en una pieza y archivada en un depósito subterráneo sellado, debido a que no pudimos apagar su unidad de energía, su cerebro positrónico seguirá activo al menos por 5.000 años en nuestras más modestas estimaciones.

Cuerpo de seguridad
Ministerio de ciencia
Fin de la comunicación

lunes, 18 de abril de 2011

Maritza

Cuando Maritza fue hallada, se encontraba tendida en el piso de asfalto, tenía un agujero en la frente por el que la huella de una bala había dejado un hilillo de negra sangre que caía hasta el suelo, Maritza tenía ocho meses de embarazo cuando fue asesinada por robar su cartera o al menos eso pensó el patrullero que encontró su cuerpo aún tibio, en su vientre se percibían cada vez más lentos los latidos de una nueva vida que de ser atendida a tiempo podría salvarse.


***

¡¡Mierda y mil veces mierda!! ¡¡¡Desde cuando tengo que realizar yo una cesárea a un cadáver!!!” – Rezongaba con enfado el médico cirujano, aunque se negara admitirlo, en el fondo sabía que contando con suerte el pequeño bebe alcanzaría a sobrevivir, la ambulancia había llegado con suficiente tiempo para recoger a Maritza quien yacía inerte en la mesa del quirófano en espera de que el fruto de sus entrañas surgiera con la misma vida que a ella le faltaba.

En los milagrosos designios del destino Maritza había engendrado desde la muerte a un hermoso niño de buen semblante que a pesar de iniciar en cuidados críticos se recuperaba rápidamente como si la ausencia de madre desde antes de nacer no hubiera afectado en lo más mínimo su desarrollo.

“Según entiendo la madre no ha sido identificada” – Comento una enfermera a otra mientras atendían al bebe.

“Así es, Maritza es el nombre de la madre del patrullero que encontró el cuerpo, la señora murió hace más o menos un año en una forma muy parecida a como encontraron a la mamá de este bebe” – respondió la otra enfermera.

“¿Pero la policía no tiene ninguna pista?”

“Ninguna, no hay denuncios de desapariciones de mujeres embarazadas, ni las huellas dactilares, ni el ADN han ayudado a identificar el cuerpo”

“¿Y entonces cual será el destino de esta criatura?, mira al pobre, en estos momentos no sabe que su nunca va a conocer totalmente su origen, y sin embargo es de los más fuertes y sonrientes de la salacuna”.

La otra enfermera respondió como atendiendo a sus conversaciones de rutina: “Supongo que el área de trabajo social se encargara de él, lo pondrán en una casa del estado o si tiene más suerte de la que ha tenido hasta ahora podría ser rápidamente adoptado”.

Las proféticas palabras de la enfermera se materializaron ya que en poco tiempo el hijo de Maritza fue adoptado en el seno de una amorosa familia.

***

Martín corría por las oscuras calles, sentía como el latido de su propio corazón rebotaba en sus oídos ensordeciendo los demás sonidos de la calle, las escenas de la noche transcurrían de forma incesante en su cerebro como si todos los recuerdos de lo acontecido, pujaran por ocupar el primer lugar de sus pensamientos, recordaba la imagen de Carmen que inexpresiva caía al suelo como si no hubiese sentido la llegada de la muerte y simplemente se hubiese marchado de este mundo sin darse cuenta.

Palpo en su bolsillo, aun tenía los billetes, era más dinero que el que podía haber reunido en un año de trabajo, instintivamente decidió deshacerse del revólver y por eso lo arrojo al fondo del primer caño de aguas negras que cruzo en su camino, seguía corriendo, no podía evitar pensar en Carmen y en don Guillermo, toda la historia acababa aquí y él no sabía qué era lo que debía hacer.

Llevaban poco más de un año viviendo en la ciudad con Carmen, motivados por el hambre habían llegado del campo con el sueño de una mejor vida, ubicados en un barrio marginal y enfrentados a la posibilidad de conseguir un empleo decente, Martín había terminado por unirse con una banda de ladrones con la mala suerte que el revólver que le habían facilitado para amenazar a sus víctimas se había disparado accidentalmente y habían terminado asesinando a una anciana señora, que resulto ser madre de un patrullero de policía.

Por esa razón se alejo del grupo delincuencial, sin la intención de contar a nadie lo sucedido, incluso había escondido el revólver en un lugar donde Carmen no lo pudiera encontrar, desde entonces se había dedicado al reciclaje aunque no tenía la capacidad de dotar a su esposa de los elementos mínimos para una vida digna, en ocasiones incluso no comprendía como su Carmen hacia alcanzar el poco dinero que él llevaba a casa.

Pero esa precisa noche recuerda que todo sucedió muy rápido, Carmen lo esperaba nerviosa en la casa, Martín escuchaba como su esposa le relataba que el hijo que esperaba no era de él, sino del Señor Guillermo, el hombre para el que ella trabajaba como empleada del servicio algunos meses atrás, a pesar de que tuvo que dejar ese empleo por el embarazo el señor Guillermo había seguido ayudando pródigamente a Carmen, lo que les había ayudado a solventar su difícil situación.

Martín sintió como su cabeza se llenaba de sangre, mientras hacía caso omiso a la razón y sin escuchar las explicaciones de Carmen tomo el revólver del lugar donde lo tenía escondido y salió en dirección a la casa del Señor Guillermo, Carmen salió corriendo tras de él, sin reparar que no llevaba encima nada que la identificara.

Una hora más tarde Martín golpeaba incesantemente la puerta del señor Guillermo y cuando éste abrió, se encontraba semidesnudo y agitado, Martín le apunto con el revólver directo a la frente, cegado por el dolor exigía la presencia de la esposa de Guillermo, intentando encontrar alguien con quien compartir el sentimiento de la traición causada, pero no alcanzaba a comprender que estaba pasando cuando del cuarto principal salió otro hombre que preguntaba que estaba pasando.

Martín seguía recordando las explicaciones de don Guillermo sobre la fecundación in vitro y el alquiler del vientre, admitía que no entendía bien el asunto, ya que su mente se debatía entre la confusión sobre la orientación sexual de don Guillermo y el dolor de la traición que ahora no lo parecía tanto, no recuerda exactamente como trascurrieron las cosas pero recordaba el ruido de las sirenas mientras corría por las calles, también recordaba haber cambiado de rumbo varias veces girando en cada esquina y aun sin explicarse bien, estaba de nuevo en la ruta hacia su propia casa.

Tampoco recuerda claramente porqué se encontró a Carmen tan lejos del barrio en que vivían, ella en pijama le explicaba que solo lo había hecho por el dinero, pero que don Guillermo era homosexual y todo había sucedido en una clínica de fertilidad, mostraba a Martín un fajo de dinero que había ahorrado. Sin embargo en el recuerdo de Martín el eco de sus propias palabras era lo único que le resonaba en el oído:

- “Prefiero saber que me fuiste infiel a aceptar que estas esperando el hijo de un marica”

Con los ojos cerrados y saturado por la ira que lo dominaba, apretó el gatillo, recordaba un ruido sordo que cortaba el silencio de la noche y al abrirlos contemplaba el rostro inexpresivo de Carmen y de nuevo los recuerdos volvían a su mente en un orden confuso, Martín seguía corriendo y pensando, no sabía si instintivamente había tomado el dinero y había huido como un vil ladrón, por eso se detuvo en la mitad de la calle para verificar sí aun lo llevaba en el bolsillo, en ese momento de la nada surgió un vehículo que no alcanzo a frenar y cegó la vida del excitado homicida.

***

- “Es el segundo cuerpo sin identificar que encontramos hoy” – Dijo un patrullero a su compañero

-“Al parecer este fue atropellado por un carro fantasma, pero al parecer fue un accidente, mira que montón de dinero lleva en los bolsillos, o sea que descartamos la idea de un robo” - Repuso el otro patrullero – “Diré en el reporte que se llama Francisco como mi Abuelo, a él lo atropello una moto hace bastantes años”.

- “Sabes esa costumbre tuya de colocarle los nombres de tus familiares muertos a los cadáveres no identificados es un tanto macabra…”

***

Al no aparecer nadie que los reclamara, los cuerpos sin vida de Carmen y Martín fueron enterrados en tumbas sin nombre muy cerca el uno del otro para toda la eternidad.

jueves, 15 de abril de 2010

Un dia libre

Cuando la primera gota de agua toco su piel, el frio que ya recorría su cuerpo se vio fuertemente acentuado, en un día gris como este, Pablo sentía la necesidad de sentirse vivo, por eso a pesar de ser el primer que tenia libre en mucho tiempo, decidió no quedarse en casa sino salir a encontrarse con ese mundo del que se había desconectado casi totalmente por andar inmerso en el trabajo.


El agua no logro calentar su cuerpo: “¡Pero que frio hace hoy en Bogotá!”, Pablo siguiendo un extraño impulso se vistió con aquellas ropas que más le agradaban, sumido en un incipiente egoísmo de vestirse para sí mismo y no para los demás, le extraño con franqueza que el teléfono no sonara, la previsible llamada de Andrés, una especie de mezcla entre amigo y novio, no había llegado hoy.

Estando listo para salir decidió llamar el mismo a Andrés para proponerle ir al cine o a comer o simplemente caminar, pero el teléfono de Andrés timbraba constantemente y nunca fue contestado, se sintió extrañado pero igual decidió salir solo, esa mañana la helada brisa alivianada golpeaba su cara, el frio penetraba a través de sus huesos y sin embargo Pablo se sentía ligero, escuchaba el murmullo de las masas que se agolpaban en los buses rumbo a sus trabajos, como si una fuerza impenetrable le diera un respiro de la agotadora rutina diaria.

Aunque llevaba años sin fumar, prendió un cigarrillo y camino fumando con las manos en los bolsillos, bajo el cielo gris, recordaba sin nostalgia aquellos tiempos de Universitario cuando creía que si podía reemplazar el almuerzo con un cigarrillo, trasformar el mundo no era un atarea imposible.

Tras varias horas de caminata, se sintió solo, la ausencia de Andrés nunca había sido tan profunda como ahora, le extrañaba su silencio y aunque rastreaba en su memoria los indicios de un disgusto anterior, una nube gris también cubría los recuerdos de los días anteriores, igual poco le importaba porque se sentía liberado, incluso de sus propios prejuicios y en un arrebato de libertinaje consumado decidió entrar a un cibercafé y contactar a un desconocido con intenciones de sexo ocasional y sin compromiso.

Observo largamente la lista de mensajes que pugnaban por ganar protagonismo en la pantalla, respondió a muchos de ellos sin obtener respuesta, el mundo virtual parecía trascurrir sin su presencia y a pesar de gritar con el teclado sus palabras parecían ciegas ante los ojos de los otros espectadores.

Decepcionado aun más, salió del café con rumbo a ese sórdido lugar que hacía muchos años no frecuentaba, y que muy pocos sabían que alguna vez había ido, su autoestima se sentía destruida al ser tan vilmente ignorado en el mundo virtual, así que aunque no se consideraba un adonis asumía que tendría más fortuna en el oscuro y cálido mundo real de un sauna.

Se desnudó sin prisa, observo su torso y se vio a si mismo más delgado y mas pálido, no por eso se sintió débil o enfermo, sin embargo anhelaba la vitalidad de sentir la tibieza de otro cuerpo rozando el suyo propio, en busca del calor que no había sentido desde la mañana. Ese día como nunca antes todos los seres que deambulaban por aquel lugar, establecían contactos e ignoraban meticulosamente a Pablo, como si en el fondo nadie se percatara de su presencia.

Por primera vez se sintió completamente ajeno al mundo, recordaba sus ritmos diarios, el café, el autobús, las personas, el internet y hasta el sauna, hoy era su día de libertad y sentía que hasta el propio disfrute del morbo estaba involucrado en su diario vivir al eliminar sus rutinas laborales también había eliminado el origen del verdadero placer.

Se vistió aprisa conmovido por el desperdicio de su día de descanso, marcó de nuevo a Andrés sin recibir respuesta, camino a su casa millones de recuerdos de toda su vida invadían su mente sin sentir nostalgia de algún pasado mejor, el único sentimiento que le producía una profunda congoja era el haber sido olvidado por el mundo mientras el trataba de disfrutar su día libre.

Su concentración fue alterada al notar el número de personas que se agolpaban en la puerta de su casa, una ambulancia estaba estacionada en medio de la multitud, la madre de Pablo lloraba ante una camilla que tenía un cuerpo cubierto de pies a cabeza, a su lado estaba Andrés que la consolaba infructuosamente, mientras la policía interrogaba algunos vecinos.

En ese momento Pablo se dio cuenta que se había muerto solo durante la noche anterior.

viernes, 19 de febrero de 2010

Amet


El viento frio rozaba suavemente los cristales del automóvil, dejando un húmedo tapiz de pequeñas gotas brillantes sobre su superficie, en el interior la calefacción hacia olvidar ligeramente el helado amanecer de la mañana Bogotana, un radio teléfono permanecía en silencio, en esa hora muerta en que nadie solicita un taxi.

A Amet le gustaba trabajar de noche, sabía que se corrían riesgos, pero detrás del volante él sentía como abordaba la inmensidad de la noche y como flotaba en un mar de sueños que salían de las pálidas ventanas cansados de rondar a sus creadores, en la silla de atrás trasportó muchas veces al borracho alegre, la mujer desconsolada, el viajero desprevenido o el extraño tripulante de una ciudad dormida, luego de dejar al pasajero en su destino el taxi era habitado por un silencio que solo era interrumpido por la voz casi robótica del radio teléfono.

Sin embargo hoy todo iba a ser diferente, Amet había detenido el taxi frente al parque metropolitano, desde allí reflexionaba en silencio sumido en una profunda meditación cuando escucho los gritos de una joven voz a través del radio teléfono, al parecer alguien estaba recibiendo un terrible daño y lo anunciaba a través de la frecuencia de los taxis.

- “Martha, ¿Me copia? – Pregunto por el radio
- “Adelante central” – Respondió la voz robótica
- “Escuche gritos a través de esta frecuencia, ¿Qué está pasando?”
- “No he escuchado nada, debe ser el cansancio, no ha habido nadie en esta señal por más de media hora, fuera” – Fue la respuesta de la voz metálica y de nuevo el silencio invadió el espacio del vehículo.

Amet se sintió extrañado, decidió que era mejor ir a descansar en la habitación de alquiler donde lo esperaba una pequeña cama y un televisor, y recobrar energías para un arduo día de trabajo.

Conforme pasaron los días olvido aquel extraño incidente, una noche a la salida de una taberna recogió una pareja de homosexuales que insistentemente le pidieron que los llevara al parque metropolitano, a Amet le gustaba transportar las parejas homo, al fin y al cabo pocas veces estaban tan ebrios como para ocasionar problemas y casi nunca discutian la tarifa del taxi.

Aun así a Amet le resultaba tremendamente sospechoso que dos personas fueran a un lugar tan desolado a esas horas como el parque metropolitano.

- “Si quieren los llevo a un motel”- Sugirió con autentica sinceridad y el mínimo de malicia, con el tono de quien está acostumbrado a visitar lugares que resultan exóticos para los humanos que solo deambulan en el día.
- “No gracias, al parque por favor” – respondieron los jóvenes.

Tras dejarlos cerca al entrada del parque, Amet siguió avanzando por la desocupada avenida mientras pensaba en las razones que motivarían a los jóvenes a ir a un lugar tan remoto, no se veían de escasos recursos como para no ir a un lugar más cálido e higiénico, su pensamiento fue interrumpido cuando de nuevo los gritos de dolor surgieron el radio teléfono,se escucharon por un breve instante para acallarse de forma tan repentina como habian iniciado.

Sin embargo Amet relaciono la voz del radio teléfono con la voz de uno de los jóvenes que se acababa de bajar del vehículo, asi que dio la vuelta al parque y regresó al lugar donde había dejado a aquel par de jóvenes.

Bajó del vehículo, con una linterna de mano, apuntando a la densidad verde de los arbustos, llamó insistentemente pero no escuchaba nada, absolutamente nada, hasta las ranas y los insectos de la noche resultaban sospechosamente silenciosos, al fondo vio entonces una luz destellar y se dirigió allí, pero tuvo que detenerse cuando desde el radio teléfono de su vehículo escuchaba nuevamente los gritos de dolor.

Reaccionó, se sintió asustado, llamo a la central donde la voz robótica de Martha, poseedora de una calma casi enloquecedora, le aseguro que nadie había escuchado nada. Así que Amet antes de creer que se estaba volviendo loco decidió esperar el día para averiguar que misterio envolvía ese sector del parque metropolitano y sobre todo cual era el extraño origen de esos gritos.

Al visitar el parque de día no encontró nada, ni siquiera las señales de los jóvenes que había dejado la noche anterior, Amet dejó de comentar el hecho con sus compañeros cansado de sus burlas (las de ellos), sin embargo todas las noches cruzaba por lo menos una vez por el parque tratando de aclarar sus dudas, dos semanas más tarde en el mismo lugar vio salir de entre los arbustos un muchacho que enseguida reconoció.

Salió de prisa entre los arbustos, detuvo el taxi como si estuviera siendo perseguido por alguien, sus ropas venían ajadas y sucias, señal de que había luchado con alguna otra persona, sus labions sangraban y sus ojos cristalizados por el dolor, denotaban angustia y tristeza.

- “Por favor sáqueme rápido de aquí, vámonos es peligroso” – Dijo al subir al taxi.

Amet acelero con rumbo a una zona mas concurrida en el momento que sintio como la puerta del automóvil se cerraba .

- “Que le ha pasado” – Pregunto Amet con la certeza que este joven tenía alguna relación con los gritos de su radioteléfono
- “Han intentado robarme y violarme” – respondió la agitada voz del muchacho
- “Yo lo conozco, usted hace unas semanas me dijo que lo trajera aquí, usted venia con un amigo” – Replico Amet al respecto _ “¿Le puedo hacer una pregunta?”

Al no obtener respuesta Amet observo al muchacho por el espejo retrovisor, pero para su sorpresa la silla de atrás estaba vacía.

El roce del caucho de las llantas contra el asfalto produjo tal chillido que a varias decenas de metros fue fácil percibir como un vehículo frenaba en seco, el joven y maltratado pasajero se había esfumado simplemente de un vehículo en movimiento con las puertas aseguradas, Amet no soporto más y llamó a la policía argumentando que un joven malherido corría por el parque pidiendo ayuda.

Amet decidió volver al lugar donde había recogido al muchacho que ya conocía, con la linterna de mano y un cuchillo que cargaba para su protección se interno en el bosque del parque, en búsqueda del causante de los gritos. Habría avanzado unos metros cuando de nuevo escucho los gritos de su radioteléfono, los cuales estuvo completamente dispuesto a ignorar.

Avanzo lentamente, atento al más mínimo movimiento mientras el recalcitrante silencio de la noche lo rodeaba y el viento helado parecía haberse detenido por temor a mover las hojas de los árboles, unos arbustos al fondo se movían de forma continua y Amet se acerco a ellos donde pudo descubrir a los jóvenes de la otra noche, uno de ellos estaba violando y golpeando al joven que Amet había recogido unos momentos antes.

Amet acudió en su defensa tratando de atacar con su cuchillo al perpetrador, cuando éste noto su presencia volteo a verlo, sus ojos brillaban con una luz rojiza, de su boca surgía un delgado hilo de sangre que de su cara caía directamente sobre el césped, la sangre negra sobre el césped negro de la noche, Amet sintió como esa mirada fiera le hacía perder sus fuerzas y poco a poco se desmayaba sobre el mismo césped negro cubierto de sangre negra.

Cuando la policía llegó encontró a Amet gravemente herido, múltiples heridas con arma blanca y un cuchillo clavado en el abdomen, estaba tirado en un claro del parque cerca de su taxi, la tierra bajo el había sido movida recientemente y bajo ella encontraron el cadáver de un joven que mostraba signos de lucha y violación. Llevaba muerto más de un mes.

El caso fue archivado como crimen pasional.

jueves, 4 de febrero de 2010

Rompiendo la rutina

Margarita ese día no llegó, era extraño que eso sucediera por que todos los días a las 7 de la mañana se escuchaba girar la perilla de la calle y sus pasos por el corredor principal de la casa, siempre llegaba cubierta con un largo abrigo café de imitación piel y una bolsa plástica con las compras del desayuno, Bernardo la esperaba en la cama para que lo ayudara a levantar y a asearse, Margarita lo cuidaba como si a pesar de su avanzada edad fuese aun un bebe.

Bernardo era amable con Margarita, desde la muerte de su pareja había comprendido que su estado no le permitía valerse por sí solo y por ello se ayudaba en lo posible a sí mismo para hacerle más llevadera la labor a la fiel empleada quien durante varios años lo ha cuidado día tras día, pero hoy era diferente, eran cerca de las 8 y los ruidos provenientes de la calle no anunciaban los pasos de Margarita.

Cerca de las 9 llamó a Margarita por teléfono pero no le contesto, si preocupación era evidente, aun acostado en la cama sabia que algo extraño estaba pasando, por ratos se sentía enojado al entender el nivel de dependencia que había adquirido y que el simple hecho de que Margarita no estuviese estaba rompiendo con su ya acostumbrada cotidianidad.

A las 10 sentía un hambre voraz, eso y la preocupación por que algo le hubiese pasado a Margarita, obligó a Bernardo a salir de la cama, arrastrase por el piso y alcanzar la silla de ruedas que por ironías del destino estaba más lejos que de costumbre, aunque él pesaba apenas un poco mas de 40 kilos sus pocas fuerzas hicieron de esta una labor maratónica, lavo su cara como pudo y se vistió a medias, sobre las 11 de la mañana estaba frente a la puerta de su casa pensando que al menos habían pasado 5 años antes de que hubiera salido solo por última vez.

Verificó que llevara las llaves de la casa y dinero para comprar comida, sentía la silla de ruedas pesada ya que nunca la había empujado más de las distancias dentro de su propia casa, hubiera dado cualquier cosa por saber donde quedaba la tienda en al que margarita compraba ese delicioso pan de maíz cuyo aroma salía por la cocina e inundaba con borbotones de nubes todos los espacios de su casa.

La ciudad había cambiado, y Bernardo observaba los cambios de las cuadras cercanas como un viajero en el tiempo que de repente llegara al futuro, descubrió una colosal avenida construida hace poco y al otro lado el aroma de pan de maíz que surgía de un local con un vistoso letrero verde, espero el cambio de semáforo y a pesar del cansancio de sus nudosas manos impulso la silla para llegar lo más pronto al otro lado de la calle.

(…)

Jorge estaba distraído, manejaba su moto pensando en lo absurdo que había resultado todo aquello, peleaba constantemente por los celos enfermizos de su novio que además de ser sin fundamento habían alcanzado los límites de la agresión física, lloraba en silencio mientras pensaba y aceleraba su moto por la nueva avenida de la ciudad.

Con un trabajo de mensajero no era mucho lo que podía hacer para independizarse de ese hombre bastante mayor que él con quien convivía, era verdad que le ayudaba económicamente desde que llegó del pueblo, pero la verdad no le permitía hablar con nadie y lo cuidaba como si Jorge fuera más un objeto valioso que un ser humano.

Jorge escudriñaba su cerebro en buscas de ideas para salir adelante, ahora que su relación tocaba su fin, siendo la moto su única posesión en este mundo, imploro a dios por una solución a sus ideas, estaba tan concentrado en su oración que apenas alcanzo a notar que la luz del semáforo había cambiado y como un delgado anciano cruzaba la calle en silla de ruedas a una gran velocidad, Jorge trato de frenar pero era demasiado tarde.

(…)

La silla de ruedas giro sobre sí misma como si de un trompo se tratase, Bernardo sin saber que o porque había sido golpeado miraba el mundo girar a su alrededor, como cuando era niño y su padre lo llevaba al parque de diversiones, inconsciente del grave peligro que corría empezó a reír y extendió los brazos, el aire golpeaba su cara arrugada y se colaba en su boca sin dientes, en los segundos que parecieron eternos la silla freno contra la acera del frente, sobre ella Bernardo sin un rasguño, pero con un inmenso brillo en los ojos.

Jorge aparco la moto como pudo, y corrió a donde Bernardo para verificar que se encontrara bien, lo había visto dando vueltas en la silla con los brazos abiertos y riendo. Pero se alegro al verlo ileso, lo ayudo de nuevo a acomodarse en la silla de ruedas mientras el abuelo le decía que había vivido una de las experiencias más emocionantes de su vida.

Mientras comían pan de maíz, Jorge le conto a Bernardo las razones por las que casi lo atropella y como su vida había cambiado de repente y para siempre, Bernardo le contó a Jorge como desde la Muerte de su pareja nunca había dejado de ser cuidado por una empleada que había desaparecido en ese día y como su vida había cambiado de repente pero no para siempre.

Tras el golpe con la silla de ruedas la moto no estaba en muy buenas condiciones, Bernardo le comento a Jorge que a falta de compañía temía que un día Margarita no llegara a trabajar y el muriera solo por el simple hecho de no poderse llevar un pan a la boca, como Jorge ya no tenía donde vivir y sin moto no podía trabajar, Bernardo le ofreció que lo acompañara en su casa para ayudar a la fiel Margarita. Alo cual Jorge acepto gustosamente.

(…)

A las 7 de la mañana del otro día, se escucho girar la perilla de la calle y se sintieron pasos por el corredor principal de la casa, una mujer de edad madura cubierta con un largo abrigo café de imitación piel y una bolsa plástica hablaba duro pidiendo excusas por no haber ido a trabajar el día anterior debido a que había sufrido un imprevisto, comento además que apocas cuadras de hay un muchacho descontrolado en una moto trato de atropellar a un viejito loco en silla de ruedas.

martes, 12 de enero de 2010

Aquel encantador extraño


La luz estroboscopica del fondo de la pista parecía estar perfectamente sincronizada con la canción de fondo, la alegría se esparcía como una bruma que poco a poco iba a contagiando a todos los concurrentes a la congestionada discoteca.


Wilson en la barra pedía dos cervezas, miraba a Julio bailar solo en medio de la multitud, sus cabellos rizados no parecían moverse de ninguna forma coordinada, pero su mirada mantenía fijada en Julio y de cuando en cuando le brindaba una sonrisa, Wilson se sentía feliz, el encontrarse accidentalmente con ese hombre le estaba cambiando la vida.

Unas horas antes al finalizar la jornada laboral, Wilson salía de su oficina rumbo a su casa, se sentía solo y triste, estaba en esos días en que todo es de color gris, con tres relaciones fallidas llevaba más de un año solo mientras que sus amigos parecían estar felices cada uno en su propio mundo.

Tomo un autobús rumbo a la casa, sabía que era viernes y le encantaría salir a bailar pero no estaba dispuesto a salir a un bar a buscar compañía y sexo ocasional, él anhelaba una compañía un poco más permanente. Al subir reparó en el joven rubio sentado en la primera fila, se sentó un puesto atrás al lado opuesto para observarlo mejor, al rato descubrió que podía observarlo a través del reflejo del vidrio del conductor y así no incomodarlo.

Cuando el hombre fue a descender, Wilson se apresuro para descender primero con el objeto de evitar que pareciera que estaba persiguiendolo, se bajo del autobús y en seguida ese muchacho de cabellos rizados bajo tras de él.

- “Si me sigues mirando me vas a gastar” – le dijo a Wilson con cierta sonrisa picara – “Note como me mirabas a través del reflejo” – prosiguió mientras lo miraba.

Wilson sintió cierto escalofrío recorriéndole la espalda mientras pensaba, que había descubierto al hombre de su vida, o más bien que él había sido descubierto, descubriendo al hombre de su vida, caminaron juntos calle arriba, al principio la conversación inicio como muchas conversaciones de personas que no se conocen, el nombre, la edad, las cosas a que se dedica en la vida, y muchas mas.

Pero en un momento empezaron a hablar de barcos, el tema favorito de Wilson, y noto que Julio estaba muy versado en el tema, caminaron y conversaron por muchas cuadras, incluso muchas cuadras mas allá de lo racionalmente cerca de la parada del autobus y terminaron bebiendo un café caliente mientras cruzaban sus miradas con cierto aire de romanticismo y complicidad.

Decidieron salir a bailar esa  misma noche, descubrieron que tenían los mismos gustos musicales, los mismos gustos en lo referente a las bebidas y hasta misma costumbre de sorber el trago a través del mezclador en vez de beberlo normalmente.

Wilson sabía una cosa, no es prudente irse a la cama con un hombre cuando se espera de él algo más que una noche de placer, asi que tras la noche de rumba y el beso robado y luego devuelto y muchos besos más, Wilson se ofreció a llevar a Julio a la casa de él.

- “¿Y cómo se que te volveré a ver?” – Pregunto Julio con curiosidad y cierto desgano

- “Toma esta pulsera es una de mis posesiones más preciadas, cuando nos volvamos a ver me la devuelves así sabrás que volveré a buscarte”. Respondió Wilson en la puerta de la casa de Julio y luego de despedirse salió con rumbo a su propia casa con un embarque inmenso de felicidad.

Dos días después Wilson volvió a la casa de Julio, con la esperanza de volverlo a ver, pero en su lugar una mujer de avanzada edad empezó a llorar cuando Wilson le pregunto por Julio.

- “Julio mi hijo, murió hace más de un año en una riña callejera” – aseguró la mujer tratando de calmarse.

- “No es posible antenoche estuvimos tomando café, rumbeando Juntos, y hablando de barcos” – Respondió Wilson.

- “Pero si Julio nunca supo nada de barcos, incluso le temía al agua, además no le gustaba el café”.

Una fotografía permitió a Wilson verificar que efectivamente estaban hablando de la misma persona, la señora amablemente invito a Wilson hasta el lugar donde se hallaba la tumba de su hijo, un cementerio alejado de la ciudad, a la entrada del mismo ella compro flores rojas sembradas en una canasta de mimbre y esparcia sobre ella los caramelos que le gustaban a su fallecido hijo y que mas tarde terminarían comiéndose los pájaros.

Llegaron con paso lento, mientras la serena tarde avanzaba igualmente sin prisa, hasta una tumba en el suelo, cuyo pasto había sido cortado recientemente, se ornaba con una pulida lamina de mármol gris sobre la cual reposaba brillante la pulsera de Wilson.